
Grafiti o pandilla
Los trazos de aerosol que pinta Daest lo alejaron del crimen organizado en Guatemala
Tikal, Guatemala | Revista 5W
5 de septiembre de 2024
—Me gustan las aves. Muchísimo. Me encantan, porque demuestran la libertad.
—¿Qué es la libertad para ti?
—Hacer lo que querés. Para bien también, ¿verdad? No solo para mal. Poder hacer lo que te gusta. Expresarte. Viajar. Conocer de las culturas, de la gente. Siempre saber más de alguito de la zona. Cada lugar tiene su forma, su historia, su lugar mágico.
A cada piar, a cada crujir, la conversación se corta. Darwin, rápido, calla, para en seco y observa. Mira hacia arriba, a las copas de los árboles. A los lados, entre la maleza. “¡Mirá, una tucaneta!” “¿Dónde?”, pregunto. “¡Ahí, ahí! No se dejan ver bien… ¡Mirá, son un montón!”. Subimos por un camino por donde los guías turísticos no suelen llevar a sus grupos. Es pronto por la mañana y hay silencio aún. Reanudamos la marcha. Los pájaros siguen piando. Diferentes timbres, diferentes tonos, pero el piar es continuo. Retomamos la conversación y, al segundo: “¡Un pájaro carpintero! Ahí está, mirá. ¡Ahí, ahí!” “¿Dónde?”, vuelvo a preguntar. “¡Ahí, mirá! En el tronco de ese árbol”. Darwin señala con el dedo. “Sigue el sonido. Escuchá”.
***
“Si no hubiera sido por el grafiti, yo… preso, muerto o me hubiese metido en la pandilla”, dice Daest.
***
Un cielo gris, pesado, nos acompaña durante la hora y media de viaje. A través de las ventanas tintadas se ven las casas de las aldeas por las que pasamos. Son bajitas, de un solo piso, con tejados de chapa y paredes de hormigón. Algunas pintadas de rojo, azul esmeralda o rosa chillón. Con columnas alrededor para colgar la hamaca. Siempre la hamaca. Estancias sin cerrar del todo, palmeras dando sombra y algún que otro perro alrededor —la vida en la calle. Esa humedad típica del trópico se cuela por cada rendija del microbús lleno de turistas en el que vamos. Una carretera de doble carril, rayas amarillas en el asfalto y de repente a los lados ya solo árboles, árboles, árboles.
En la selva petenera, norte de Guatemala, entre ceibas, orquídeas y coatís, se erigen pirámides y templos mayas que... Seguir leyendo
© 2026 Sofía Nicolás
